Café

Origen del café y su llegada a México

En México, el café juega un papel importante en el día a día de las personas, siendo una de las bebidas más consumidas. Aunque en la actualidad esto es resultado de la gran historia del café, en donde se ha dado su trayectoria por el mundo.

Origen en el mundo

Existen versiones que cuentan cómo se descubrió el café, aunque no hay una historia oficial y confirmada. Los datos oficiales que se conocen hasta hoy describen que el café nació en África, específicamente Etiopía. En donde existía una tribu llamada Oromo, a quienes se les atribuye los primeros contactos con la planta del café.

En el siglo XVI los Oromo tenían como enemigos a los Bongo, quieres tomaban y vendían como esclavos a los miembros de su tribu, una vez ganados los combates. En aquel entonces, ya existían cultivos de café en el Yemen y se dice que los esclavos que eran traídos ahí, a través del puerto Moca, solían comer la parte carnosa de del café.

Los árabes dominaron su producción y lo guardaron cuidadosamente para impedir su germinación en otros lugares. Poco a poco, el café comenzó a extenderse debido a la expansión colonial y a la popularidad que alcanzó. Mas tarde, incluso, se realizaron análisis científicos para entender sus propiedades, en aquellos momentos el café llegó a considerarse medicinal y no era accesible para todos. Al final los holandeses lograron llevarse algunos cafetos y los cultivaron en sus tierras.

Su nombre se origina en la provincia de Kafka, le llamaron Kawa que significa lo que maravilla o da vuelo al pensamiento. Esta bebida pasó a Yemen a través de peregrinos y se convirtió en vino árabe de las comunidades religiosas musulmanas. Se dice que los sufíes, quienes buscaban la relación directa con Dios, lograron imitar y adaptar la preparación tradicional del té chino pare realizar infusiones de café.

Cuando se descubrió el café, las personas solían comer únicamente la pulpa al rededor de la semilla. Más tarde comenzó a consumirse una pasta mezclada con grasa de animales y los granos de café. Se decía que el café ayudaba para la fatiga y el dolor de caminar por el desierto, este se tomaba hirviendo las bayas completas.

En Yemen, la preparación del café árabe consistía en una infusión con la cáscara o kixr ya que para ellos tenía mejor sabor si esta era fresca, además lo bebían sin azucar. Por otro lado los egipcios usaban el chaova o la cubierta del grano, a esta forma de prepararlo se le conocía como “a la Sultana”, en donde no utilizaban los granos de café si no la pulpa que cubría las semillas.

La popularidad del café fue tal, que para finales del siglo XVI ya existían al rededor de dos mil espacios de café a los cuales se les conocía como Kawha-Kanes en donde se jugaba al ajedrez, se cantaba, bailaba, contaban chismes y eran establecimientos de lujo, sin embargo, pronto se convirtieron en centros de actividades políticas, que los llevó a la prohibición y clandestinidad.

Finalmente, a causa de la constante reaparición de estos espacios, se determinó que el café y las cafeterías debían pagar impuestos. Se dice que el placer que provocaba la bebida al sultan Soliman el Grande, hizo que se encareciera y convirtiera en una señal de prestigio social para el mundo islámico tomando el nombre de Kawe.

La llegada del café a México

El café comenzó a esparcirse por el mundo en el siglo XVIII. Las primeras plantas de café fueron traídas a México, provenientes de Cuba, para ser sembradas en Córdoba, Veracruz. Más tarde en Chiapas se tuvo la oportunidad de obtener el café de Guatemala y posteriormente llegó a Michoacán desde Moka en Yemen.

Después de la Revolución Mexicana el crecimiento del café se extendió a pequeñas granjas, incluso existe un registro de los primeros lugares de café en el centro histórico de la Ciudad de México. No se sabe con exactitud el año en el que el café fue introducido a México, pero se debate que fue entre 1740 hasta 1804.

El café llegó a abarcar otras regiones mexicanas con la formación de cultivos, entre ellas Oaxaca, Puebla, Tabasco, Nayarit, Hidalgo, Michoacán, Colima, Jalisco y Guerrero. Con esta expansión se desarrollo una industria para su comercialización y exportación.

La expectativa de su comercialización fue tan amplia, que esto influyó en la propagación de sus cultivos para exportar y recibió inversiones tanto locales como extranjeras, entre los países que invirtieron en el café mexicanos se encuentra Italia, Alemania y España. Los primeros reportes de exportación se dieron en 1802.