Cultura material

Productos del maguey

Por su naturaleza de vegetal resistente al desierto pero generoso en sus dádivas para quien las sabe aprovechar… por ser techo, vestido, ayate, comida, vino, medicina y defensa de los mexicanos, el maguey merece ser llamado reverencialmente el Señor Maguey. (Fernando Benítez)

El maguey es una planta que consta de diversos tamaños, encontrandose la diferencia en el grosor de las hojas, el tamaño del corazón central (conocido también como tronco) y las agujas de los extremos.

Los otomíes llaman a los magueyes de diferente nombre como: maguey verde, hoja larga, xaa’mini, maguey blanco, netu, i’ta, gääx’miini, hmu’ta, sarabanda, manso y maguey negro. De entre los tipos de maguey que se pueden encontrar, el considerado de “buena clase” es el maguey verde, ya que se desarrolla mejor cuando es cultivado y plantado por las personas y se ha comprobado su calidad.

La planta de maguey comúnmente se encuentra rodeada de retoños en su base, pero cuando hay bastante humedad pueden brotas más lejos del maguey. La raíz del maguey esta cubierta por una piel color café y por dentro es de color morado. Esta se encuentra conformada por filamentos finos que son muy resistentes. La raíz se compone por capas: la primera es blanca y la segunda es dura, filosa como el vidrio. Finalmente estan las fibras de la raíz.

Usos del maguey

Los usos que se le han dado al maguey son muchos, ya que esta planta tiene la característica de ser muy versátil en su utilidad. Por esta razón se han presentado diversas áreas en las que se ha utilizado.

Combustible. La hojas del maguey que caen después de podar la planta en ocasiones se utilizan como combustible. El proceso de transformación comienza secando las hojas del maguey y quemándolas. También las raíces secas se utilizan como leña y su ceniza tiene uso medicinal.

Techos de maguey. Los magueyes se podan cada dos o tres años, las hojas con mejor apariencia son utilizadas para construir techos ya que la sombra producida por un maguey es muy fresca.

Para la fabricación del techo se colocan primero los soportes necesarios y por otro lado las hojas que se van cortando se extienden en el sol para secarlas durante ocho o diez días aproximadamente para que la hoja adquiera flexibilidad y no se rompa.

Una vez que se tienen las hojas secas, se cortan por el centro y se quitan las espinas; a partir de ahí se hace un entrelazado. Hay dos tipos de entrelazados: los de “mitades” y “medios”. En el trabajo de “mitades” se cortan las hojas por la línea central, este es un trabajo fino y hábil que puede durar entre 20 y 30 años.

En el trabajo de los “enteros” solo se corta por la parte gruesa de la hoja, este se considera como un tipo de trabajo sencillo y burdo al no durar más de diez años. Es posible encontrar casas enteras hechas de maguey pero estas son cada vez más escasas.

Quiote. El quiote quemado se hace cuando se deja crecer hasta producir flores al maguey que ya empezó a producirlo. Para producirlo se debe cortar el quiote cuando el tallo esta tierno y antes de que salgan las flores superiores. Se echan lo quiotes al fuego para que se cocinen, estos se venden bien ya que tiene buen sabor. Las flores del quiote también se pueden comer.

Ixtle. El quiote cuenta con sus hojas, que son recogidas por las mujeres de las comunidades para cocerlas como barbacoa, y estas poseen una fibra suave. Cuando las hojas se terminan de cocer, se entierran en otra parte por dos o tres semanas para poder desmenuzar con facilidad las hojas y poder sacar la fibra o ixtle.

El ixtle se pone a remojar en agua con jabón y se deja al descubierto para que el color amarillento con el que sale desaparezca. Esto con el fin de preparar el material para poder hilarlo. Después se seca la fibra para cardarla con una biznaga y se extiende sobre las espinas de un cactus para desenredar las fibras.

El ixtle se hila con un malacate o doxthet’i y cuando el huso esté lleno se retira la bola de hilo y se continua añadiendo hasta haber grandes manejas de tramilla de fibra, con esto se hacen los ayates.

Hondas. Son las fibras enrolladas hasta convertirse en una cuerda que utilizan los pastores para evitar que su rebaño se disperse. La obtienen de las hojas jóvenes de maguey y a la fibra le llaman k’u’uxahi. Se exprime con los dedos y se retuerce para enrollarse sobre una esponilla. También se hacen látigos para espandar a los coyotes y zorros.

Alimento para animales. La pulpa obtenida de la extracción del ixtle se da a los chivos como alimento además de dársela a otros animales.

Bancas y macetas. Se seleccionan los mejores troncos del maguey para poder tallarlos y trabajarlos dando como resultado bancos o macetas para plantar semillas.

También los quiotes maduros y secos se utilizan para diversas cosas como postes para cercas, vigas transversales para techos y para hacer un “quiote tejido” que se usará para transportar a un muerto al cementerio.

Barbacoa. Los magueyes que no se rasparon adecuadamente tienen un brote continuo de hojas, estas mismas se utilizan para cubrir la carne de chivo que se cuece para hacer barbacoa; que tiende a comerse en festividades.

Medicina. Algunos magueyes se utilizan como plantas medicinales, como para aliviar el dolor de espalda, para esto se utiliza el maguey pinto. El maguey cocido se utiliza para tratar torceduras, contusiones y golpes.

También se utilizan las cenizas de los magueyes quemados para los que sufren de inflamaciones en el estómago.

El equipal. Es un tipo de asiento, también llamado icpalli (asentadero) en náhuatl, que se diseñó antes de la conquista y a partir su estructura original se derivaron versiones similares. Está constituido por una base cilíndrica y un respaldo curvo. La base de su estructura es atada con fibra de ixtle, la cual se obtiene del maguey.

Bebidas. Con el aguamiel obtenida del mezcal se han desarollado diversas formas de tomarla. El pulque es una de las bebidas tradicionales. El aguamiel se coloca en un jarrón grande de madera o en un barril, siendo este último el preferido ya que aporta un mejor sabor.

En otras comunidades acostumbraban a beber aguamiel hervido. Y actualmente se sigue haciendo atole de aguamiel; se selecciona el más dulce para poder prepararlo.

A los magueyes que producen mejor aguamiel y en mayores cantidades se les llama de diferentes formas: gääx’miini, penca larga, maguey oscuro, manso y sabrabanda. Los que menos producen se conocen como i’ta y t’ax’uada o maguey blanco y son utilizados como cerca para proteger de los animales.

Aguamiel

Los magueyes brindan la posibilidad de ser “rascados” una vez que alcanzan su madurez. Para poder hacerlo, necesario darse cuenta si esta listo para esto; basta con ver si el corazón de la planta está adelgazando más de lo normal. Una buena producción de aguamiel se lleva a cabo gracias a la selección de plantas maduras y a los días favorables (sin luna llena o nueva). Es importante evitar raspar cuando el maguey produzca quiote, ya que el centro se llena de un material fibroso que impide el paso del aguamiel al corazón. El sabor del aguamiel recién salida es dulce y no amarga, a excepción de cuando hace calor.

El proceso para abrir un maguey consiste en lo siguiente:se quitan las hojas, llamadas nximbo en otomí, del lado que se usará para sacar el corazón con ayuda de un capador (compuesta por una media luna filosa y un tubo que se dobla y se engancha con el marco de madera, con una medida total de un metro de largo); los pedazos del corazón se dejan por uno o dos meses hasta que se pudra para despues quitar la basura y bichos (llamados xi’mfi) de manera gradual, conforme se produce el aguamiel hasta pasar unas semanas.

Al inicio se suele raspar dos veces al día la planta, y después se “absorbe” el aguamiel con ayuda de un acocote. A la semana se suele raspar tres veces al día (mañana, medio día o nho’thui y tarde) para evitar que el aguamiel se amarga.

Fuentes
  • PEDRAZA. (2000). Testimonio de un Otomí. En Artes de México: Maguey(96). México: S/E.